La filoxera, el insecto que devastó el viñedo europeo en el siglo XIX, ha vuelto a situarse en el centro de la preocupación vitivinícola global. A pesar de que la técnica del injerto sobre portainjertos americanos parecía haber resuelto el problema, nuevos hallazgos en regiones tradicionalmente «seguras» y la aparición de biotipos más agresivos alertan sobre una amenaza que no está bajo control.

Expansión geográfica y caída de mitos
Regiones que se consideraban protegidas por su aislamiento o el tipo de suelo están registrando nuevos brotes:
- Tenerife (España): En 2025 se detectó por primera vez en la isla, una zona históricamente libre donde las vides crecen sin injertar.
- Washington (EE. UU.): En 2019 se halló en Walla Walla; se creía que los suelos arenosos protegían las plantas, pero estudios posteriores confirmaron su presencia en casi todas las zonas del este del estado.
- Australia: A pesar de medidas estrictas de cuarentena, se han detectado casos en regiones que se consideraban libres, lo que ha obligado a ampliar las zonas infestadas.
- Chile: Aunque no hay casos oficiales recientes, los expertos advierten de un alto riesgo debido al movimiento internacional de maquinaria y personas.
Nuevos desafíos: El biotipo foliar y el cambio climático
La comunidad científica, liderada por investigadoras como Astrid Forneck y Michelle Moyer, señala factores que están cambiando las reglas del juego:
- Poblaciones foliares: Se ha observado un aumento de filoxera que ataca las hojas en Austria, Alemania e Italia, afectando incluso a la Vitis vinifera, que se consideraba resistente a este biotipo.
- Cambio climático: Las temperaturas más altas adelantan los movimientos del insecto.
- Prácticas agrícolas: La reducción de pesticidas y herbicidas, junto con la mecanización, puede estar facilitando la supervivencia y el traslado accidental del insecto entre parcelas.
El dilema de los portainjertos
Aunque el uso de raíces resistentes sigue siendo la solución principal, el sector afronta un dilema comercial y técnico:
- Identidad comercial: En regiones con vides sin injertar, introducir portainjertos americanos eliminaría un elemento diferenciador y simbólico frente al mercado global.
- Evolución del insecto: La aparición de nuevas cepas del insecto plantea dudas sobre la eficacia a largo plazo de los portainjertos tradicionales, obligando a desarrollar nuevos materiales resistentes continuamente.
