El sector vitivinícola español se prepara para un cambio de paradigma en sus relaciones comerciales con Sudamérica. El Gobierno de España ha confirmado que el acuerdo comercial entre la Unión Europea y Mercosur comenzará a aplicarse de forma provisional entre abril y mayo de 2026. Esta apertura llega en un momento de alta tensión geopolítica, ofreciendo una vía de diversificación estratégica para las bodegas nacionales.

El fin de las barreras arancelarias
Hasta ahora, acceder a mercados como el brasileño suponía enfrentar aranceles que superaban el 20%, dificultando la competencia frente a países como Chile. Con la entrada en vigor del tratado, estas tasas se eliminarán progresivamente:
- Vinos espumosos: Disfrutarán de ventajas y reducciones desde el primer día de aplicación.
- Vinos embotellados: La liberalización total se alcanzará en un plazo de ocho años.
- Simplificación burocrática: Se armonizarán las reglas aduaneras para agilizar los envíos y reducir costes logísticos.
Protección de las Denominaciones de Origen
Uno de los grandes logros del acuerdo es el blindaje legal de las Indicaciones Geográficas europeas. Sellos como Rioja, Ribera del Duero o Cava estarán protegidos en Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay frente a usos indebidos por parte de productores locales, garantizando seguridad jurídica para la inversión en promoción.
Calendario y estrategia comercial
El Ministerio de Economía, a través del ICEX, insta a las empresas a actuar bajo el principio de «primer llegado, primer servido», ya que las cuotas son compartidas con otros países de la UE.
- Ratificación: Paraguay tiene previsto completar su trámite el 31 de marzo, siendo el último país del bloque en hacerlo.
- Balanza comercial: España busca revertir el déficit actual con Mercosur (exportaciones de 381,6 M€ frente a importaciones de 4.069 M€ en 2025), apostando por el vino y el aceite de oliva como puntas de lanza.
