En el emblemático Portal de La Rioja, justo donde la tierra comienza a teñirse de vid tras pasar las Conchas de Haro, nos recibe José Ignacio Junguitu. Comunicador, jurado internacional en el Concours Mondial de Bruxelles y experto que cata cerca de 3.000 referencias al año, Jungui es un «autónomo feliz» que destila entusiasmo y un conocimiento profundo forjado entre Labastida, Briñas y los mejores terruños del mundo.

Calidad frente a cantidad: El nuevo paradigma
Junguitu es tajante sobre el momento que atraviesa el sector: la crisis de consumo mundial no se combate con litros, sino con historias y excelencia. «La gente bebe mucho menos vino, pero de mucha más calidad. Tenemos que olvidarnos del volumen y generar valor», asegura. Para el experto, la clave reside en la singularidad y en la capacidad de pasar de la homogeneización de los años 80 a la riqueza de contar una historia distinta en cada parcela.
Rioja Alavesa: Identidad y futuro
Aunque su labor le lleva de Borgoña a Jerez o Ámsterdam, Jungui defiende con pasión el potencial de su casa. Considera que Rioja Alavesa produce «lo mejor de lo mejor» y destaca el ímpetu de las nuevas generaciones y el valor de las cooperativas como motores de adaptación frente a retos como el cambio climático o el mildiu.
El Portal de La Rioja: Una nueva vida
Desde su cuartel general en Briñas, Jungui y sus hermanos están transformando el negocio familiar en un establecimiento adaptado a los nuevos tiempos, un hotel donde la cultura del vino se respira en cada rincón. En un entorno que ya «huele a primavera», Junguitu lanza un mensaje de optimismo necesario en tiempos de incertidumbre: la apuesta por el territorio y la formación es el único camino hacia el éxito.
