¿Sabías que las cooperativas riojanas gestionan el 30-35% de toda la producción de la DOCa Rioja y agrupan a más de 6.000 familias viticultoras? Muchos lo desconocen porque el relato del vino riojano suele construirse alrededor de las grandes bodegas y las marcas más visibles. Pero detrás del Rioja que conoce el mundo hay un tejido cooperativo que sostiene los pueblos, preserva el viñedo y, cada vez más, elabora vinos de altísima calidad. Soy José Ignacio Junguitu y tuve el honor de dirigir la cata de Grandes Vinos de Cooperativas de Rioja, la iniciativa impulsada por FECOAR que presentó en Madrid 22 referencias seleccionadas por un panel independiente de expertos. Lo que vi en esa sala me confirmó algo que ya intuía: las cooperativas viven hoy uno de los mejores momentos de su historia.

La iniciativa nació con un objetivo claro: demostrar que el cooperativismo riojano ha completado una transformación estructural profunda. Ya no es solo volumen: cerca del 40% de su facturación corresponde a vino embotellado bajo marca propia, con una apuesta creciente por segmentos de calidad y valor. Los 22 vinos presentados en Madrid recorrieron tres subzonas —Rioja Alta, Rioja Alavesa y Rioja Oriental y Baja— y mostraron una diversidad de estilos, variedades y territorios que pocos sectores de la DOCa pueden igualar. Cepas centenarias, variedades autóctonas casi desconocidas como el Tempranillo Blanco, clarete tradicional de San Asensio, vinos de parcela con menos de 2.500 botellas y Gran Reserva de 2014 con 60 meses de crianza.
Los vinos que más me impresionaron
De los 22 seleccionados, destacaría especialmente estos por su singularidad enológica y territorial:
- Tarón Cepas Centenarias (Cuzcurrita de Río Tirón): Tempranillo de 1915, 3.000 kg/ha, 24 meses en roble francés. Un vino de parcela que habla con voz propia.
- Coordenadas de Aradón (Alcanadre): 3 parcelas centenarias, fermentación en barrica de 225 litros, solo 2.287 botellas. Finura y complejidad que sorprenden.
- Azabache Espumoso Brut (Aldeanueva de Ebro): 100% Tempranillo Blanco en método tradicional. Vendimia nocturna el 18 de agosto. Tim Atkin: 91 puntos. El espumoso que nadie esperaba de Rioja Oriental.
- Hominvm 2024 (Cooperativa Hermedaña, faldas del Moncalvillo): levaduras autóctonas, maceración en frío, «vinos sin enología». Un Tempranillo puro que huele al territorio.
- Arca 53 (El Arca de Noé, San Asensio): Gold en el International Wine & Spirits Awards, 92 puntos de Andreas Larsson. Solo 2.287 botellas. Un tinto cooperativo con reconocimiento internacional.
¿Sabías que…?
Las 16.500 hectáreas de viñedo bajo gestión cooperativa en Rioja representan aproximadamente el 40% del total de la denominación. En muchos municipios riojanos, la cooperativa es la principal —y a veces la única— estructura económica local. No elaboran solo vino: sostienen la vida de los pueblos. Cuando se habla de lucha contra la despoblación rural en La Rioja, las cooperativas son una de las respuestas más concretas y verificables que existen.

El mensaje central de la jornada
«Las cooperativas son hoy el mejor reflejo del territorio y de los pueblos de Rioja, capaces de elaborar vinos de altísima calidad que transmiten identidad y origen.» — José Ignacio Junguitu, director de la cata
El vino no puede entenderse únicamente desde la botella, sino desde el lugar del que nace. Clima, suelo, viticultura y pueblo son elementos fundamentales del relato. Y en ese relato, las cooperativas riojanas tienen hoy mucho más que contar de lo que el mercado les ha reconocido hasta ahora. En definitiva, la selección de Grandes Vinos de Cooperativas de Rioja es una declaración de que la calidad cooperativa existe, es real y merece estar en la misma conversación que el resto del Rioja. ¿Has probado alguno de estos vinos? Cuéntanoslo en los comentarios.
