La Comisión Europea ha dado luz verde a cambios estructurales en los pliegos de condiciones de la DOP Cava y la IGP Brandy de Jerez. Estas modificaciones, publicadas este 13 de enero de 2026, marcan un antes y un después en la estandarización técnica y el posicionamiento de mercado de dos de los productos más emblemáticos del sector español.
DOP Cava: Hacia la unificación del viñedo y el mosto
El Diario Oficial de la Unión Europea ha ratificado una simplificación técnica largamente esperada por el sector del cava. El cambio más significativo es la eliminación de las diferencias de grado alcohólico volumétrico natural mínimo de la uva según zonas climáticas.
A partir de ahora, se establece un grado mínimo único del 8,5% para toda la DOP Cava. Esta medida elimina la complejidad burocrática y técnica que suponía gestionar diferentes estándares en función del clima de cada subzona productora, facilitando la elaboración de los vinos base. Además, se ha incorporado una densidad mínima de plantación específica para el tradicional «marco Real», buscando una mayor homogeneidad y calidad en la masa foliar y el rendimiento de los viñedos.
Brandy de Jerez: El sistema de Añada y las nuevas escalas de vejez
La IGP Brandy de Jerez experimenta una de sus actualizaciones más ambiciosas para competir en el mercado de los destilados de alta gama. La principal novedad es la regulación del sistema de Añada. A diferencia del dinámico sistema de Criaderas y Solera, este método de envejecimiento estático prohíbe la mezcla de brandies de distintas edades y exige un periodo mínimo de reposo de doce años.
Asimismo, el pliego se actualiza para dar respuesta a la demanda de productos con certificaciones de vejez superior. Se han fijado las siguientes categorías oficiales:
- Solera: Más de 6 meses de envejecimiento.
- Solera Reserva: Más de un año.
- Solera Gran Reserva: Más de tres años.
- Nuevas Categorías Premium: Se oficializan las menciones de 12, 15, 18 y 30 años, siguiendo el prestigioso modelo de los vinos de Jerez (VOS y VORS).
Adaptación técnica y competitividad global
Más allá de los nombres, la normativa ajusta parámetros físico-químicos, como los niveles de absorbancia (color) y la eliminación de rangos específicos de ácido tartárico cedido por las barricas. Estas medidas no son solo trámites administrativos; representan una herramienta de marketing y control de calidad que permite a las bodegas españolas comunicar mejor el valor del tiempo en sus destilados y simplificar la gestión de sus viñedos en el caso del espumoso.
