La propuesta ratifica las directrices estratégicas del Plan de Equilibrio de la denominación. La presidenta del Consejo Regulador, Raquel Pérez Cuevas, ha destacado la autoexigencia y la responsabilidad compartida de viticultores y bodegas, quienes vuelven a apostar por la contención para defender el valor de sus vinos.

Topes de producción y rendimiento por hectárea
El acuerdo fija los límites máximos permitidos para esta campaña:
- Uvas tintas: Se ampara el 90% del rendimiento oficial, lo que supone un techo máximo de 5.850 kg por hectárea. El rendimiento de transformación en bodega queda fijado en el 69%.
- Uvas blancas: Se mantiene el 100% del rendimiento, permitiendo un máximo de 9.000 kg por hectárea. Su rendimiento de transformación será del 70%.
Norma estricta sobre los excedentes: Todo el exceso de producción que supere los límites amparados tendrá que enviarse obligatoriamente a destilación. Esta medida incluye también el 4% de margen de desviación que se contempla por causas climáticas.
Luz verde a los vinos de menor graduación
Una de las grandes novedades de estas normas de campaña es la incorporación oficial de las modificaciones aprobadas en junio del año anterior. El pliego de condiciones ya recoge los nuevos parámetros para elaborar vinos con menos alcohol:
- Amparo legal: Se permite rebajar hasta grado y medio menos en los vinos tintos, blancos y rosados tranquilos, y un grado menos en la categoría de espumosos.
- Graduación mínima en la uva: Para poder elaborar estas propuestas más ligeras, la uva tinta deberá mantener un mínimo del 11% Vol.. Por su parte, la horquilla de las variedades blancas se flexibiliza y baja desde el 10,5% Vol. hasta el 9% Vol..
Con este paso, Rioja adapta sus normas técnicas a las demandas del consumidor actual, que busca perfiles más frescos y ligeros, sin comprometer el rigor que caracteriza a la denominación.
