La D.O. CAVA sigue reforzando sus estándares de calidad y trazabilidad con la incorporación de cuatro nuevas bodegas al exclusivo distintivo de «Elaborador Integral». Celler Eudald Massana, Cavas Bolet, Torrens Moliner y Rovellats han recibido este reconocimiento oficial que visibiliza su compromiso por controlar el 100% del proceso productivo en su propia propiedad, desde la viña hasta el degüelle final.
El valor de la trazabilidad: 100% cosecha propia
El sello de Elaborador Integral es uno de los distintivos más exigentes de la D.O. CAVA. Identifica a aquellas bodegas que realizan todo el proceso de elaboración en sus propias instalaciones, utilizando exclusivamente vinos base vinificados por ellas mismas. Con estas cuatro incorporaciones, el grupo suma ya 19 bodegas que apuestan por la máxima garantía de origen y calidad, y se prevé que la cifra siga creciendo a lo largo de 2026 tras los procesos de auditoría en curso.
Para Javier Pagés, presidente de la D.O. CAVA, estas nuevas incorporaciones evidencian un interés creciente por la «autenticidad y la excelencia». Pagés destaca que el sello no es solo una cuestión técnica, sino que refleja una forma de entender el vino basada en el compromiso con la tierra y la transparencia absoluta hacia el consumidor.
Cuatro historias de tradición familiar en el Penedès
Las nuevas bodegas integradas en este marchamo comparten un fuerte carácter familiar y una historia ligada al territorio:
- Cavas Bolet (Castellví de la Marca): Siete generaciones de viticultores que elaboran cavas 100% ecológicos de cosecha propia desde 1619.
- Celler Eudald Massana (Subirats): Con diez generaciones de historia, su apuesta se centra en la viticultura ecológica y biodinámica fiel al territorio.
- Rovellats (Sant Martí Sarroca): Una bodega histórica que cuenta con una cava única en forma de estrella de seis puntas a 12 metros de profundidad.
- Torrens Moliner (La Fortesa): Tercera generación al frente de un proyecto que controla todo el proceso productivo desde la finca Heretat La Fortesa.

Un distintivo de artesanía y rigor técnico
Para lucir este sello, las bodegas deben superar auditorías estrictas que confirmen que no adquieren botellas en rima o punta a otros elaboradores y que el 100% del prensado y vinificación se realiza en la propiedad. Esta reglamentación sitúa a la D.O. CAVA como una de las más exigentes del mundo, reforzando la confianza del consumidor en un producto que es armonía universal para la gastronomía y un emblema de sostenibilidad.
