¿Qué hace que un vino de Alfaro sea radicalmente distinto a uno de Haro? La respuesta no solo está en la bota o en la mano del enólogo, sino metros bajo tierra. El Instituto de Ciencias de la Vid y del Vino (ICVV) ha puesto en marcha GeoWine, un estudio pionero que analiza cómo la geología y los suelos de La Rioja esculpen la identidad y calidad de sus vinos.
Sondeos a tres metros: Escuchando a la «roca madre»
El equipo de VitisGestión, liderado por José Mª Martínez-Vidaurre, no se ha quedado en la superficie. Han realizado 20 sondeos de hasta tres metros de profundidad en puntos estratégicos como Altable, Haro, Nájera y Alfaro. El objetivo es estudiar la «roca madre» y los materiales del Cuaternario para entender cómo la composición mineral influye en el desarrollo de la vid.
Ciencia aplicada al perfil sensorial
A través de técnicas avanzadas como la difractometría de rayos X, los investigadores están analizando cómo minerales específicos y texturas del suelo afectan a la fisiología de la planta y, por ende, a la uva. Pero lo más interesante viene ahora: el proyecto elaborará vinos específicos de estas parcelas para realizar catas comparativas y demostrar científicamente la correlación entre geología y propiedades organolépticas.
Hacia una viticultura de precisión y sostenible
GeoWine no solo busca entender el pasado geológico, sino diseñar el futuro de la DOCa Rioja. Al conocer exactamente qué ofrece cada sustrato, se podrán desarrollar modelos productivos más sostenibles y adaptados a cada rincón del territorio, reforzando esa identidad diferenciada que hace de Rioja una región única en el mundo.
