Cada primavera, González Byass repite un ritual que ya lleva diecisiete ediciones: la selección de Tío Pepe en Rama 2026. Antonio Flores, enólogo y master blender de la bodega jerezana, lleva a cabo esta labor junto a su hija Silvia en la Bodega de La Constancia, eligiendo las mejores botas de las soleras de los pagos más emblemáticos de Jerez. El resultado es un fino sin filtrar, en su estado más puro, que solo existe una vez al año y que refleja el carácter irrepetible de cada primavera.

Las condiciones climáticas de 2025-2026 marcaron la evolución del vino. Tras un otoño primaveral y un invierno templado con lluvias abundantes, el velo de flor —la levadura que protege y define la crianza biológica del fino— disfrutó de temperatura y humedad excepcionales. Por ello, esta edición presenta una intensidad y una frescura especialmente marcadas. Asimismo, la turbidez característica del vino sin filtrar, resultado de la flor en suspensión, convierte cada botella en un testimonio directo de lo que ocurrió en las botas ese año concreto.
Cómo es en copa: notas de cata
El Tío Pepe en Rama 2026 muestra un color oro pálido con ligera turbidez. Su nariz es intensa y fragante: notas salinas y yodadas, recuerdos de tiza y levadura fresca que se entrelazan con matices de frutos secos, camomila y cítricos delicados. En boca resulta complejo, fresco, seco y salino, con un final largo y persistente. En definitiva, un fino que no pide explicaciones: habla por sí solo desde la primera copa.
El vino de Jerez en su año más simbólico
La 17ª edición de Tío Pepe en Rama 2026 llega además en un momento especialmente significativo: el año en que Jerez ostenta la Capitalidad Española de la Gastronomía. Su versatilidad gastronómica lo convierte en un compañero ideal tanto para aperitivos como para propuestas culinarias más elaboradas. Por tanto, no es solo un lanzamiento de temporada: es un argumento más para reivindicar que el fino de calidad merece ocupar un lugar central en la mesa española contemporánea.
