Landaluce simboliza la unión de la sabiduría y pasión por la viña

La bodega cuenta con 25 hectáreas de terreno. Consiguen un equilibrio de producción insuperable gracias a los viñedos más viejos, cuya profundidad aporta mayor complejidad a las uvas.

Bodegas Landaluce analiza las uvas en bodega, en primer lugar, para conocer el grado, la acidez, el color y el estado fitosanitario. En función de estos parámetros, se clasifica por calidades, rechazando aquella que no alcance el nivel exigido para sus vinos. Los racimos se vendimian en cajas de gran capacidad para que lleguen a la bodega en perfecto estado. Posteriormente pasan por la mesa de selección y después a las despalilladoras, donde se separa el raspón del racimo, introduciendo las uvas a los depósitos de fermentación.

La fermentación alcohólica es un proceso natural, por el que el azúcar que contiene la uva se va transformando lentamente en alcohol. Además el contacto del mosto con el hollejo permitirá que el primero de ellos tome las sustancias que le proporcionan el color y el aroma. La nave de elaboración de Landaluce es una sala rectangular con 22 depósitos de acero inoxidable de diferentes capacidades, desde los 25.000 litros hasta los 500. Todos están provistos de bombas de remontado individuales, sondas de control de temperatura y sistema de refrigeración y calefacción.

Trabajo minucioso

Realizada la fermentación alcohólica, el vino llevará a cabo de forma natural la fermentación maloláctica. En nuestro caso Fincas de Landaluce y Elle de Landaluce la realizan en depósitos de acero inoxidableCapricho de Landaluce en barricas nuevas de roble francés. Posteriormente los vinos comienzan la crianza en barrica. Transcurridos cuatro meses de permanencia en las mismas se procederá a la trasiega, tarea consistente en pasar el vino de las barricas que ha ocupado a otras vacías. De esta manera, se eliminan las impurezas precipitadas durante la crianza y se oxigena. Como último paso, se embotella para su disfrute desde el momento en que se ponga a disposición del consumidor.

Sus viñedos

El secreto se encuentra en la materia prima de la que se nutren. Cuentan con 25 hectáreas, de las cuales 15 son propias y el resto se trabajan con contratos de alquiler, cultivadas por la propia bodega. Viñedos viejos con formación en vaso formado por tres brazos irregulares que salen desde el suelo y pueden alcanzar hasta un metro de altura. Cuando un brazo se rompe por su edad o por su inestabilidad se sustituye por un nuevo brote desde la base. Así los racimos se airean, sin tocarse unos con otros.

Landaluce considera que gracias a los viñedos viejos se consigue un equilibrio de producción insuperable porque la profundidad de sus raíces y el volumen de suelo explorado aminora la influencia de la sequía y de las lluvias excesivas. Además son capaces de aportar mayor complejidad a las uvas. Plantadas principalmente con Tempranillo, variedad originaria de Rioja, sus viñedos proporcionan racimos mediano-grandes, con bayas de similar morfología, de hollejo grueso y ceroso, con un característico color negro intenso.

Produce vinos afrutados en su juventud, suaves y aterciopelados, de un particular color rojo rubí intenso que alcanzarán su máxima expresión una vez sometidos a una cuidadosa crianza en roble. En el caso concreto de la variedad Graciano, es muy aromática con un intenso color rojo, tánica, afrutada, con alta acidez y apropiada para el envejecimiento.

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