Remírez de Ganuza, una bodega con estilo propio

Ser fieles a la uva e intervenir lo menos posible en su elaboración. Así nació esta empresa bodeguera como apuesta personal de Fernando Remírez de Ganuza.

Fundada en 1989, Bodegas Remírez de Ganuza nace como una apuesta personal de su fundador Fernando Remírez de Ganuza. Una única filosofía mueve todo el proceso: ser fiel a la uva. Desde su puesta en marcha, la idea siempre ha sido la misma: hacer una selección exhaustiva de la uva e intervenir lo menos posible en el proceso de elaboración con el fin de ser lo más fiel, tanto a la añada como a la viña. La actividad que se desarrolló en las décadas de los setenta y ochenta en la zona de Rioja Alavesa, dedicada a la compra-venta de viñedo viejo, permitió seleccionar las fincas más apropiadas de la región para desarrollar el proyecto.

Con el paso del tiempo, se fueron incorporado nuevos elementos al proceso de elaboración y crianza que hacen de Remírez de Ganuza una bodega pionera en la aplicación de nuevas técnicas. La innovación ha sido una constante ya que, año tras año, se añaden mejoras para elevar la calidad de los vinos. Elementos como la mesa de selección, las cámaras de frío o el uso de barricas nuevas para su crianza pueden ser hoy en día comunes en otras bodegas de prestigio internacional, pero no en el momento en que se aplicaron. Otros como la bolsa utilizada en la extracción del Trasnocho o la máquina para lavar la uva con su propio mosto son ejemplos de la continua innovación y búsqueda de la calidad llevada a cabo en la bodega. En 2010, José Ramón Urtasun se incorpora al proyecto, comenzando así una nueva etapa para Remírez de Ganuza.

La bodega

Está ubicada en el centro de la localidad de Samaniego. Formada por una manzana de edificios, antiguos caserones del pueblo, se compone de modernas estructuras de hormigón armado recubiertas con sillería antigua, integrándose de esta manera en la arquitectura local tradicional. Entorno a un gran patio central atravesado por un canal natural de agua, los diferentes edificios que estructuran la bodega se dedican a las diferentes fases de la elaboración del vino, como la zona de barricas, los botelleros, las cámaras de frío o el área de selección. La arquitectura tradicional, en la que destaca la cubierta interior formada por vigas de roble centenarias, contrasta con uno de los métodos más vanguardistas e innovadores del momento.

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