Nuevo Graciano 2019 de Dominio de Berzal: homenaje a una madre y una variedad autóctona riojana

La bodega lanza al mercado una variedad escasa, singular y diferente respecto al resto. La producción es limitada, de 1.500 botellas anuales.

Dominio de Berzal ha puesto en el mercado la nueva añada de su monovarietal Graciano 2019. Una variedad distinta al resto, autóctona de la DOCa Rioja y que, si se sabe trabajar con mimo y dedicación, da lugar a vinos sorprendentes. Con una producción limitada de 1.500 botellas anuales, transmite las características tan peculiares que tiene esta uva. Para conseguirlo, los hermanos Berzal intentan intervenir lo menos posible en su elaboración, dejando que destaque sobre todo su carácter y pureza.

2019 fue un verano muy caluroso que favoreció el crecimiento del graciano, algo que unido a la baja producción que tuvieron sus cepas fue ideal para que su maduración fuera homogénea. Eso es vital para que este vino comunique su verdadera esencia, y es por ello por lo que no lo sacan al mercado todos los años, solamente cuando se reúnen las condiciones óptimas para su elaboración. La primera añada fue la del 2014, aunque no fue hasta el 2015 que salió al mercado. Ese año falleció Gloria, la matriarca de la familia Berzal. Queriendo hacerle un homenaje a su madre, los hermanos le dedicaron este vino. En su etiqueta, la letra ‘G’ de Graciano está remarcada haciéndole un bonito guiño a la ‘G’ de Gloria.

Viticultura y elaboración

Los vinos monovarietales van ganando cabida en el mercado. Conocer la esencia de la uva y catar su personalidad intrínseca es algo que cada vez buscan más los amantes del vino. Con cepas de 28 años, su parcela de uva graciano está situada en pendiente, tiene aproximadamente 1,5 hectáreas, con una altitud de 490 metros y suelo arcillo calcáreo. A la hora de seleccionar la uva para su elaboración, eligen la parte de la parcela con menor rendimiento por hectárea y que mejor estado de maduración tiene. El resto se utiliza para realizar coupages y elaborar su vino crianza.

La climatología de la zona es bastante escasa en lluvias. Es una variedad muy delicada que necesita muchas horas de sol, climas áridos y cálidos. Esa es la razón por la que está plantada en una orientación sur, asegurando así que la radiación sea la máxima posible. El método de elaboración de Dominio de Berzal Graciano es diferente a otros. Basado en un proceso aprendido en una de las visitas del enólogo Iñigo Berzal a Francia, comenzó a aplicar el método ‘oxo line’ en este vino. Consiste en utilizar barricas francesas de 500 litros para hacer la fermentación alcohólica en ellas. Para ello, se introduce la uva en las barricas, colocadas en un soporte con ruedas, las cuales se giran varias veces al día consiguiendo así que homogenice toda la uva y el líquido que contiene su interior.

Tras la fermentación alcohólica, se escurre el vino y se prensa la uva para volver a depositarlo en la barrica, dejando que realice en ella la fermentación maloláctica. Utilizando barricas de 500 litros consiguen domar la variedad. El graciano siempre tiene un punto astringente y, gracias a la madera, estos matices se suavizan durante la fermentación y tras una crianza de ocho meses en las mismas.

Nota de cata

A la vista el color que resalta es el rojo picota intenso, de capa alta, con un borde muy juvenil y vivo. En nariz, sin mover la copa se aprecian matices de bayas negras, zarzamoras, grosellas y cereza picota. Al agitarla, se entremezclan matices áridos de pomelo rojo, regaliz salado y se aprecia un fondo ligero de hierba fresca. 

En boca el ataque es fresco y vivo, marcado por los aromas de las bayas negras y un ligero toque de casis. El paso en boca es sedoso, marcado por los matices característicos del graciano. En esta añada 2019 resalta mucho más el carácter de esta variedad respecto a las anteriores, ya que la uva estaba más madura cuando fue vendimiada. De acidez cítrica y un ligero fondo de hierbas, sus taninos son suaves y elegantes con un retrogusto en el que destaca la frescura y unos torrefactos sutiles dejando un recuerdo a chocolate amargo. Ideal para acompañarlo de platos de caza menor y de pluma, setas, carnes rosas, pato y quesos.

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