La campaña DI VINO de OIVE regresa a los medios con una nueva oleada que busca conectar el vino español con el consumidor joven adulto. La Organización Interprofesional del Vino de España relanza así una de sus iniciativas más reconocibles, con un planteamiento creativo renovado y una estrategia de medios más ambiciosa que en etapas anteriores. En definitiva, una apuesta clara por modernizar la imagen del vino sin renunciar a la autenticidad que lo define.

El concepto creativo de la campaña se sostiene sobre un juego de palabras tan sencillo como efectivo: pedir vino y, al mismo tiempo, evocar algo «divino», excepcional, placentero. Por ello, el enfoque no apunta a grandes ocasiones ni a rituales de cata, sino a los momentos cotidianos: una comida improvisada, una tarde entre amigos o un plan cualquiera entre semana. Además, ese reencuadre del consumo resulta estratégicamente inteligente, porque normaliza el vino en contextos donde otras bebidas llevan años ganando terreno entre los jóvenes adultos.
Un plan de medios orientado al consumidor joven
La nueva oleada combina TV conectada y vídeo online como motores principales de cobertura, reforzados por radio convencional y audio digital para consolidar la frecuencia del impacto. Asimismo, la campaña tendrá presencia en soportes digitales exteriores en zonas de ocio de Madrid, Barcelona, Valencia, Sevilla, Bilbao y Málaga, con foco en los momentos del aperitivo y el tardeo. Sin embargo, lo más relevante no es el mix de medios en sí, sino la coherencia entre el mensaje y los contextos donde se emite: espacios de ocio, consumo y vida cotidiana del público al que se dirige.
Por qué esta campaña importa al sector
El reto de incorporar nuevos consumidores al vino sin perder a los actuales es uno de los grandes desafíos estructurales del sector. Por tanto, iniciativas como la campaña DI VINO de OIVE no son solo acciones de marketing: son una señal de que la interprofesional entiende que la batalla por el consumo joven se gana con narrativa, presencia y consistencia. El vino español tiene producto, tiene territorio y tiene historia. Lo que necesita, además, es relevancia cultural en el día a día de quienes todavía no lo han incorporado a su mesa.
