El acuerdo Mercosur vino español entró ayer en aplicación provisional tras 25 años de negociaciones. La Federación Española del Vino (FEV) lo recibe como una de las mejores noticias comerciales del año: los aranceles del 18% que Brasil aplicaba al vino europeo y el 35% que imponía Argentina empiezan a caer desde este 1 de mayo. Para las bodegas españolas, que llevan años mirando a estos mercados sin poder competir en igualdad de condiciones, el nuevo marco supone un punto de inflexión real.

Brasil es el principal mercado de Mercosur para el vino europeo y uno de los destinos con mayor potencial para España. Sin embargo, los elevados aranceles y los complejos requisitos de importación han limitado históricamente su desarrollo. Los últimos datos previos a la entrada en vigor del acuerdo sitúan a Brasil cerrando la lista de los veinte primeros destinos del vino español, con 25 millones de euros exportados y un crecimiento del 11% en valor en el último año. Asimismo, con más de 200 millones de consumidores y una clase media en expansión, el potencial de crecimiento es enorme. Por tanto, la FEV ve en Brasil el gran beneficiado del nuevo marco, y el vino español tiene argumentos sólidos para ganar cuota.
Qué cambia exactamente a partir de ahora
La eliminación de los aranceles no es inmediata sino progresiva, pero el arranque es significativo. El 18% de Brasil y el 35% de Argentina empiezan a reducirse desde el primer día, con transiciones que pueden extenderse hasta quince años en los sectores más sensibles. Además, el acuerdo reduce otras barreras técnicas y administrativas que dificultaban el acceso a estos mercados. El director general de la FEV, José Luis Benítez, lo explicó con claridad:
«Todo lo que sea apoyar la internacionalización a través de unas reglas comerciales claras y sin trabas es un gran beneficio para el sector. Lo hemos visto ya en México o Canadá, y pensamos que esta no va a ser una excepción.»
El momento lo justifica todo
El acuerdo Mercosur vino español llega además en un contexto especialmente oportuno. EE.UU. sigue siendo el primer mercado exterior, pero la presión arancelaria y la incertidumbre comercial obligan al sector a diversificar destinos. En definitiva, el vino español tiene calidad, tiene precio competitivo y ahora tiene un marco legal que le permite entrar en cuatro nuevos mercados con condiciones más equitativas. Lo que viene a continuación dependerá de la capacidad de las bodegas para aprovechar la ventana que acaba de abrirse.
