LA VIÑA EN ROSA🍇

LA VIÑA EN ROSA🍇
Debo de confesar que pertenezco a ese club de ávidos consumidores de vinos rosados, especialmente me encanta saborearlos tardeando, coincidiendo con la vida social de la gente del barrio, en las horas puntas de alterne.
Recuerdo de chaval acompañar a mi padre cumpliendo cada día con el ritual de hacer la ronda con sus colegas de turno tomando «claretes» o si no «ojo de gallo».
El clarete, según la receta riojana, sería la mezcla de uvas tintas y blancas -generalmente el tempranillo y la viura- que fermentando juntas en contacto con los hollejos(pieles), dan como resultado un vino claro de color rojo o rosado.
El ojo de gallo es un vino que se hizo tradicional en el chiquiteo de antaño, es un rosado subido de tono mezclado con un tinto ligero con poco cuerpo; en resumen, es un tinto «bautizado» de capa baja.
Un rosado bien elaborado y con buena estructura, ex un excelente vino para servirlo en las mesas más exigentes, combina perfectamente a lo largo de una comida, casando con la mayoría de los alimentos.
Su enorme versatilidad permite armonizar con entremeses variados, embutidos, ensaladas frescas ilustradas, tortillas de patata, verduras a la parrilla, pastas, arroces, pescados, mariscos, carnes blancas, quesos y postres. No hay necesidad de cambiar de guión, el rosado se toma de principio a fin de un ágape.
El vino rosado es el comodín de los vinos, vale para un aperitivo de introducción, es el preludio o intermedio de un festín social, o el concertante final de una sobremesa.
No está sujeto a una estacionalidad concreta para su consumo, como pudiera ocurrir con los vinos blancos y tintos, según el criterio de algunos expertos. Aquí queda abierto el debate.

Sí prescindimos del acompañamiento de alimentos sólidos, el vino rosado se puede beber a pelo, sin más, y si atiendes a una de mis sugerencias; acompañado de un cocktail de frutos secos pelados(cacahuete, almendra, avellana, nuez, pistacho..), hasta incluyendo algunas uvas pasas, le da al paladar un toque muy especial.
También podemos acompañarlo con un platillo de caramelitos, de esos de propaganda que aparecen encima de la recepción de un hotel o posada. ¡haz la prueba!.
No está muy extendida la cultura en la elaboración de vinos rosados en las diferentes regiones vinícolas de la Península Ibérica incluyendo las islas, salvo en denominaciones que históricamente está muy arraigado: Cigales, La Rioja, y en algunos casos Catalunya, Valencia y Mallorca, y por supuesto Navarra.
Navarra se llama la palma, por no decir la parra como premio honorífico.
Las bodegas navarras apadrinadas y amparadas por el Consejo Regulador DO Vinos de Navarra desde hace unas cuantas décadas, han hecho bandera de sus excelsos caldos rosados, dignificando el producto, a ojos, olfato y gusto del consumidor mundial, elevando el prestigio de los mismos a vinos de etiqueta y dejando de ser el «hermanito menor» entre un Reyno de blancos y tintos.
Como muestra vale un botón.
Mencionó solo algunos de los más laureados:
Chivite Colección 125, Doña Isabella Rosé, Alma de Unx, Casual, Rosado de Larrainzar, Inurrieta Coral, Aliaga Lágrima de Garnacha, Señorío de Sarria Viñedo 5, Alzania Rosé(vino oficial de Vinatelia), Eslava Rosé, Marco Real Pequellas Producciones Rosé Blush, Ochoa Rosado de Lágrima, Castillo de Monjardin Rosado de Alba.
Básicamente los vinos rosados con DO Navarra se componen de uvas tintas, tiene especial protagonismo la garnacha. Sí que es cierto que el Consejo Regulador autoriza otras cepas como el tempranillo, merlot, cabernet sauvignon.., lo que le confiere a estos rosados otros ensamblajes y matices dotados de especial singularidad.
La gran mayoría de las bodegas navarras en la elaboración de sus rosados utilizan la técnica del sangrado, que unido a la frescura y aromas adicionales que aporta la uva, dan resultados inmejorables.
La llamada también «garnacha atlántica», más fresca que en otras regiones y menos alcohólica con acidez equilibrada, tienen mayor presencia en la Baja Montaña y Ribera Baja, pero también se cultiva en las subzonas de Valdizarbe, Tierra de Estella y Ribera Alta de Navarra.
Está variedad ocupa el 24% del viñedo, y se extiende en una siembra común con otras variedades haciendo un global de 10.500 hectáreas.
El liderazgo de los rosados de Navarra en el mercado euskaldun es incuestionable. En el Pais Vasco goza de total supremacía.
No dispongo de un porcentaje oficial de consumo específico que delimite de forma exacta la cuota de vino rosado de Navarra, pero viendo su posicionamiento en las grandes superficies, lineales, restauración y hostelería, tiene que ser apabullante.
Sin embargo en el computo global del mercado nacional ocupa el 30% del total de los vinos rosados en España.
Este agosto es cómplice y aliado con sus compañeros, junio y julio, marcando altas temperaturas.
Han acelerado el ciclo de la vid y adelantado el inicio de la vendimia, según lo atestigua y nos lo anuncia el CRDO Vinos de Navarra.
Hay que ponerse a cubierto y reciclar la mente para dedicar una oda lírica a tal acontecimiento:
🌹Hojas tiernas que saludan al alba, a los vendimiadores en su faena con el sutil perfume del rocío, pámpanos dulces que dibujáis senderos de coral sobre la brisa atlántica.
Son horas de destellos suaves y de luz tenue, bajo el sol persistente de la tarde amenazante de oro y fuego, despierta como un sueño de pétalos terrestres iluminando con fuerza inusitada la viña en rosa🍇 coloreando los racimos entre hojas ya caducas de ocre y sepia, aportando frescura a la garnacha ya madura.
🍁 Las hojas y los frutos atrapan la luz del crepúsculo, la tierra se viste y transforma en color tierno, es un canto a la calma y al buen vino que nace de ese paisaje alegre y a veces hostil.
🍷Imaginemos sus notas de cata en una copa futura:
De rosa intenso a frambuesa con reflejos brillantes, su aroma nos recuerda a fresas silvestres y pétalos de rosa con ligero fondo de cítricos maduros.
Es ágil y juguetón el vino en la boca, como un bebé en su cuna, envolvente y seductor como una vampiresa, de acidez refrescante alargando su expresión en el retrogusto dejando el paladar goloso y aterciopelado.. como los caramelitos🍬 de la posada.
De esta jugosa fruta🍇 criada en el campo, cuando llega a la tolva los racimos a granel, el mosto sangra con fuerza en el prensado de la bodega, huele a fresón, a frambuesa y jazmín, su perfume exuberante a garnacha despierta en el paladar sensaciones sublimes al llorar su jugo, desparramando su néctar por la cavidad vocal, y el sobrante por la comisura de los labios se desliza babeante, es como un sorbo de gloria que no tiene fin.
