El consumo global de vino ha descendido a su nivel más bajo en 60 años, situándose en 214,2 millones de hectolitros. Un cambio cultural liderado por las nuevas generaciones y la coyuntura económica está redefiniendo el mapa vinícola mundial.
El panorama global: Un descenso sostenido
En el último ejercicio, el sector ha registrado una disminución del 3,3 % en el consumo global, continuando una tendencia a la baja que se inició en 2018. Factores como la inflación, el incremento en los costes de producción y las tensiones geopolíticas han mermado la demanda a corto plazo. Sin embargo, el desafío más profundo es cultural: las generaciones más jóvenes están optando por alternativas sin alcohol u otras categorías de bebidas.
Líderes del mercado y caídas drásticas
A pesar de las dificultades, el ranking de los principales consumidores muestra cierta estabilidad en las primeras posiciones:
- Estados Unidos: Se mantiene como el líder mundial con 33,3 millones de hectolitros, a pesar de sufrir un descenso del 5,8 %.
- Europa: Francia encabeza el continente con 23 millones de hectolitros, seguida por Italia con 22,3 millones y Alemania con 17,8 millones. El Reino Unido presenta una ligera tendencia a la baja con 12,6 millones.
- China: Representa el caso más drástico, con un desplome de casi el 20 %, alcanzando su nivel más bajo en más de una década con solo 5,5 millones de hectolitros.
España y Portugal: La excepción ibérica
En contraste con la tendencia general, la Península Ibérica muestra una notable resiliencia. España ha registrado un aumento del 1,2 %, alcanzando los 9,6 millones de hectolitros. Por su parte, Portugal ha incrementado su consumo hasta los 5,6 millones, superando incluso sus niveles previos a la pandemia. Estos datos sugieren que la cultura y la tradición vinícola regional logran perdurar frente a las dificultades económicas globales.
