El Instituto Tecnológico Agrario de Castilla y León (ITACyL) ha marcado un hito en la viticultura de la Comunidad al oficializar la inclusión de cuatro nuevas variedades de uva en el Registro de Variedades Comerciales. Estas uvas, conocidas como PIWI, han sido desarrolladas tras años de ensayos en la Finca Experimental de Zamadueñas y prometen transformar la sostenibilidad del sector en la región.
Ciencia aplicada al campo: El fin del mildiu y el oídio
El Mildiu y el Oídio son las dos enfermedades fúngicas más graves y costosas que afectan al viñedo tradicional. Gracias a la resolución de la Dirección General de Producción Agrícola y Ganadera, los viticultores ya pueden introducir oficialmente cuatro nuevas opciones genéticamente resistentes:
- Soreli y Sauvignon Rytos (blancas).
- Cabernet Eidos y Merlot Khorus (tintas).
Estas variedades se agrupan bajo el término alemán PIWI (Pilzwiderstandsfähig), que significa «resistencia a hongos». No son productos de laboratorio aislados, sino el resultado de cruces naturales del género Vitis vinifera con otras especies de Vitis, buscando combinar la calidad enológica con la fortaleza sanitaria.
Sostenibilidad real: Menos químicos, misma calidad
Los informes técnicos que han avalado esta autorización son contundentes respecto a los beneficios para la explotación:
- Reducción de tratamientos: El uso de productos fitosanitarios puede disminuir en más de un 50 %.
- Ahorro económico: Al reducirse las aplicaciones químicas, disminuyen directamente los costes de producción para el viticultor.
- Impacto ambiental: Se reducen drásticamente las emisiones de carbono y el impacto ambiental del cultivo, favoreciendo la sostenibilidad a largo plazo.
- Adaptación climática: Estas uvas han demostrado estar plenamente adaptadas al clima y suelos de Castilla y León tras años de pruebas en condiciones reales.
Calidad equiparable a los grandes referentes
Una de las mayores preocupaciones del sector es si estas nuevas uvas pueden competir en la copa. Los ensayos del ITACyL han confirmado que los parámetros de calidad en la producción de uva y vino son equiparables a variedades tradicionales de referencia como el Tempranillo o el Verdejo. Con esta medida, se abre una puerta estratégica para que los productores de la Comunidad avancen hacia modelos de cultivo más eficientes y resilientes frente al cambio climático.

