Ayer tuve el honor de participar en una de esas jornadas que nos recuerdan por qué amamos el mundo del vino. En el emblemático Salón de Actos de la Sociedad Fotográfica de Gipuzkoa, en plena Parte Vieja de Donostia, nos reunimos para visionar el documental “Para las mesas de los Reyes y los altares de los dioses” y debatir sobre el presente y futuro de la DOCa Rioja.
Organizado por la Casa de la Rioja en Gipuzkoa y moderado con maestría por Miguel Ángel Idígoras, compartí mesa con grandes amigos como el periodista Manolo González y Manolo Herrero (Club Vinatelia).

El Documental: Un viaje al origen de Rioja
La velada comenzó con la obra de Antonio Cristóbal. Este documental es mucho más que una pieza audiovisual; es un testimonio vital que recoge entrevistas con bodegueros fundamentales para entender el alma del vino.
A través de sus imágenes, recorrimos la historia de una denominación que ha sabido elevarse desde el trabajo humilde de la tierra hasta alcanzar los niveles más altos de sofisticación. El título no es casual: el vino de Rioja ha sido, históricamente, el elegido para los momentos más solemnes y las mesas más exigentes.
Mesa Redonda: ¿Qué ha cambiado en los últimos 15 años?
Tras el visionado, entramos en un coloquio donde analizamos cómo ha evolucionado el sector desde que se rodó aquel documental (hace ya 15 años). Estas fueron algunas de las conclusiones clave:
- Importancia Histórica y Económica: El vino de Rioja no es solo una bebida; es el motor económico de regiones enteras. Discutimos cómo la economía local depende de la salud de nuestras viñas y cómo el prestigio internacional de la marca Rioja actúa como embajador de nuestra cultura.
- Del Volumen al Valor: Uno de los puntos más debatidos fue el cambio de modelo. En estos últimos 15 años, hemos pasado de un enfoque quizás más centrado en la producción masiva a uno donde la identidad, el terruño y la sostenibilidad son los protagonistas.
- El Desafío de la Adaptación: Coincidimos en que, aunque el documental mostraba una realidad sólida, el sector ha tenido que adaptarse a un consumidor más joven, más informado y que busca «historias líquidas» en cada botella.
«El vino de Rioja tiene un pasado glorioso, pero su futuro depende de nuestra capacidad para mantener la autenticidad en un mundo globalizado.»


Gracias por acompañarnos
Fue emocionante ver el salón lleno y sentir que la cultura del vino sigue vibrando con fuerza en San Sebastián. Gracias a Miguelo Pérez por la invitación y a todos los asistentes por sus preguntas y su pasión.
¿Qué opinas tú sobre la evolución del Rioja en esta última década? Me encantará leerte en los comentarios.
