El sector vitivinícola español se enfrenta a uno de sus ejercicios más complicados de la última década. Según los últimos datos del INFOVI analizados por la OIVE, la campaña 2025/26 está marcada por una «tormenta perfecta»: caídas simultáneas en la producción, el consumo interno y las exportaciones.

Producción y existencias: niveles bajo mínimos
La primera mitad de la campaña ha reflejado una contracción productiva significativa:
- Producción total: Se situó en 33 millones de hectolitros, un 10,3% menos que el año anterior. El mosto ha sido el producto más castigado, con un desplome del 27,3%.
- Stock almacenado: Las existencias finales a enero de 2026 cayeron un 5,6%, situándose en 47 millones de hectolitros. Castilla-La Mancha mantiene el liderazgo logístico con el 41,7% del volumen nacional.
El desplome del consumo interno
El mercado nacional sigue sin tocar fondo, con una pérdida de más de 600.000 hectolitros en el último año:
- Caída interanual: El consumo bajó un 6,3%, hasta los 9,25 millones de hectolitros.
- Consumo per cápita: Se sitúa en 18,67 litros anuales.
- Preferencias: El vino tinto y rosado sufren el mayor castigo (-8,1%), mientras que el blanco resiste algo mejor (-3,9%), reflejando una tendencia hacia perfiles más ligeros.
Exportaciones: el granel salva los muebles
El comercio exterior también retrocede, especialmente en los mercados tradicionales de la Unión Europea:
- Balance global: En 2025 se exportaron 19,1 millones de hectolitros (-2,6%) por valor de 2.899,6 millones de euros (-4,3%).
- Dicotomía de formatos: El vino envasado cayó con fuerza en valor (-6,4%), mientras que el granel logró crecer un 5,6% en facturación.
- Nuevos horizontes: Las ventas a la UE cayeron un 9%, pero las exportaciones a terceros países (fuera de Europa) aumentaron un 1,9%, marcando la nueva hoja de ruta estratégica del sector.
Curiosamente, frente a la caída general, los pequeños productores incrementaron su producción un 12%, lo que sugiere una mayor resiliencia en los modelos de «bodega boutique».
