Tres años de sequía extrema, más de 4.000 hectáreas arrasadas por el pedrisco y una ola de calor que obligó a adelantar la vendimia. ¿Cuál sería la calificación de añada esperada en esas condiciones? Pues Muy Buena. El panel de cata del Consejo Regulador de la DOP Jumilla reunió el pasado 15 de mayo, día de San Isidro, a 17 de sus miembros en el Museo del Vino de Jumilla para catar 35 vinos de la añada 2025 y llegó a esa conclusión. Una campaña de contrastes extremos que los viticultores y enólogos supieron gestionar con precisión milimétrica.

La campaña 2025 acumuló adversidades de forma poco habitual. Tres años de sequía severa desde 2022 habían dejado el viñedo con una fatiga acumulada que ni las lluvias primaverales pudieron resolver del todo. A esa fatiga se sumó el granizo más destructivo en memoria reciente: más de 4.000 hectáreas dañadas. Y cuando el ciclo parecía encarrilado, la ola de calor intensa de agosto aceleró la maduración y obligó a adelantar la vendimia, con todo lo que eso implica de logística y decisiones en tiempo real. Por tanto, el veredicto de Muy Buena no es un reconocimiento a la meteorología: es un reconocimiento al trabajo de la gente que cuida estos viñedos.
Lo que dicen los vinos en copa: perfil de la Monastrell 2025
El panel de cata fue claro sobre el carácter de esta añada. El mejor vino de 2025, según los enólogos, es un tinto de Monastrell que muestra:
- Color y capa: más intensa que en otras añadas, con predominio de fruta negra sobre la roja.
- Aromas: concentrados y muy aromáticos, con expresión frutal directa y limpia.
- Boca: fluida y con volumen, tanino fino y amable, acidez integrada.
- Novedades: una veintena de nuevas elaboraciones se estrenan con esta añada, con estilos más frescos y ligeros para el consumidor actual sin abandonar los clásicos.
¿Sabías que…?
La DOP Jumilla tiene más de 1.000 hectáreas de viñedo viejo plantado a pie franco —sin injertar—, lo que la convierte en uno de los territorios con mayor patrimonio genético vitivinícola de España. El 89% de esa viña vieja a pie franco es Monastrell. En un mundo donde la filoxera devastó casi todos los viñedos europeos a finales del siglo XIX, conservar mil hectáreas sin injertar es una rareza de valor incalculable. Y los vinos que nacen de esas cepas son distintos a todo lo demás.
2026: el viñedo se recupera y la cosecha promete
El año 2026 llega con noticias positivas para Jumilla. Las lluvias abundantes, caídas de forma suave y repetida durante el invierno y la primavera, apuntan a una recuperación total del viñedo y a una cosecha prometedora. En definitiva, la añada 2025 de Jumilla demuestra que en los grandes territorios vitícolas de secano, la resiliencia de la viña y la capacidad técnica de quienes la trabajan pueden convertir una campaña adversa en algo memorable. ¿Has probado ya algún vino de la añada 2025 de Jumilla? Cuéntanos en los comentarios.
