La caída de la demanda en mercados históricos como Francia, Italia o Alemania no responde solo a la crisis económica, sino a un cambio estructural en los hábitos de vida. Sin embargo, el grupo de edad LDA-34 (jóvenes en edad legal de beber) está emergiendo como el motor de la «premiumización» del sector.

Radiografía de un cambio generacional
Los jóvenes muestran una relación con el vino muy distinta a la de sus padres:
- Gasto por ocasión: Aunque beben con menos frecuencia, están dispuestos a pagar más por cada botella, impulsando las gamas Super-Premium y Prestige, que han crecido entre un 1% y un 2% mientras las gamas bajas caían con fuerza.
- Implicación emocional: En el Reino Unido, el 66% de los consumidores jóvenes consideran el vino una parte importante de su estilo de vida, valorando más las recomendaciones y el maridaje que los conocimientos técnicos.
- Digitalización: Utilizan canales online no solo para comprar, sino para informarse y descubrir nuevas marcas.
El auge de los espumosos y la categoría NoLo
El vino espumoso es la gran excepción a la regla, con un crecimiento mundial del 2% anual. El Prosecco (+5%) y, especialmente, las versiones sin alcohol (+12%) lideran esta tendencia, desestacionalizando el consumo y llevándolo a momentos más cotidianos e informales.
Además, la preocupación por la salud está disparando el interés por:
- Vinos NoLo: El volumen de vinos sin alcohol se ha duplicado en países como EE. UU. y Reino Unido.
- Bebidas RTD: Los productos listos para consumir a base de vino (spritzers o coolers) crecen a un ritmo del 2% anual.
- Atributos saludables: Crece la demanda de vinos bajos en azúcar, calorías y con credenciales sostenibles.
Desafíos geopolíticos y económicos
A pesar del optimismo en mercados como EE. UU. o India, el sector sigue bajo presión por la inflación y las disputas comerciales. La inestabilidad en Oriente Medio ha incrementado la sensibilidad al precio, mientras que gobiernos de todo el mundo refuerzan las regulaciones y los impuestos sobre el alcohol.
En definitiva, el futuro del vino no está en producir más, sino en adaptarse a una generación que busca calidad, ligereza y sostenibilidad.
