El mercado vino Estados Unidos batió su récord histórico en 2025. El gasto total en vino —nacional e importado— alcanzó los 115.330 millones de dólares, frente a los 112.477 millones del año anterior. Un crecimiento del 2,5% en valor que, sin embargo, convive con una caída del 2,4% en volumen: de 370,7 millones de cajas en 2024 a 361,8 millones en 2025. Los datos proceden del informe anual de la consultora BW166, elaborado a partir de fuentes oficiales del Gobierno federal estadounidense.

La paradoja tiene explicación. Jon Moramarco, socio director de BW166, apunta a dos factores principales. Por un lado, la caída de los vinos baratos y la estabilidad o subida de los de gama alta elevan el precio medio por botella y empujan al alza el gasto total. Por otro, el avance de las marcas blancas y etiquetas propias de cadenas como Costco —cuya marca Kirkland tiene presencia relevante en vino— gana terreno en supermercados y restaurantes. Asimismo, parte de ese volumen no aparece en los sistemas privados de escaneo comercial de NIQ o Circana, pero sí figura en las estadísticas federales. Por eso BW166 trabaja con datos oficiales.
Los márgenes de la hostelería y la inflación distorsionan el dato
Otro elemento que infla el gasto total es el margen que bares y restaurantes aplican sobre las bebidas alcohólicas. Ese dinero llega al consumidor final pero no siempre alcanza a productores e importadores. Además, la inflación presiona los precios del vino junto al resto de alimentos y bebidas. El resultado es un aumento del gasto que no se reparte por igual dentro del sector: varias bodegas e importadores ya han iniciado ajustes de plantilla, ventas de empresas y algunos concursos de acreedores.
El consumidor joven, el gran reto pendiente
Pese al récord, Moramarco advierte que el mercado vino Estados Unidos sigue siendo duro y muy competitivo. Los baby boomers beben menos con la edad y los consumidores más jóvenes encuentran alternativas en bebidas con THC, hard seltzers y otras opciones alcohólicas. Asimismo, las tendencias de salud y el uso creciente de medicamentos GLP-1 presionan a la baja el consumo de alcohol. Por tanto, el sector debe reconectar con estilos de vida distintos y recuperar atractivo en los vinos de menor precio. Muchas marcas han subido tanto su precio medio que ya no resultan accesibles para el consumo frecuente de un público joven.
