El vino espumoso representa solo el 11% del volumen comercializado en el mundo. Pero aporta el 24% del valor. Ese desequilibrio lo dice todo: mientras el vino tranquilo de gama media sufre una caída histórica, el espumoso aguanta —y en algunos segmentos, crece—. Los datos de la Organización Internacional de la Viña y el Vino (OIV) para 2025 confirman que el consumo mundial de vino ha caído hasta 208 millones de hectolitros, el nivel más bajo desde 1957. Y dentro de ese descenso general, Prosecco y Champagne siguen dos caminos distintos hacia el mismo destino: resistir.

Datos clave OIV y sector 2025
| Consumo mundial de vino 2025 | 208 mhl — mínimo desde 1957 |
| Valor comercio internacional | 33.800 millones € |
| Volumen comercio internacional | 94,8 mhl |
| Espumoso: % del volumen global | 11% |
| Espumoso: % del valor global | 24% |
| Prosecco botellas 2025 | 667 millones (+1,1% interanual) |
| Champagne botellas 2025 | 266,1 millones |
| Champagne valor 2025 | 5.700 millones € (sin impuestos) |
Prosecco: escala, accesibilidad y el efecto Spritz
Prosecco ha sido el gran motor de volumen del espumoso mundial. En 2025 llegó a 667 millones de botellas certificadas, con un avance del 1,1% interanual y el 82% de las ventas destinadas a la exportación. Su crecimiento se apoya en tres pilares: precio accesible, gran escala productiva y una presencia consolidada en ocasiones informales —el aperitivo, el Spritz, los formatos de menor alcohol—. Henkell Freixenet lo confirmó en sus cuentas, con crecimientos fuertes en Mionetto como principal exponente de este segmento. El Prosecco ha sabido leer el cambio de hábitos del consumidor joven mejor que casi ninguna otra categoría de vino.
Champagne: menos volumen, más valor por botella
Champagne sigue otra lógica. Con 266,1 millones de botellas en 2025 —ligeramente por debajo de los 271,7 millones de 2024— y un valor de 5.700 millones de euros, su precio medio por botella es muy superior al de Prosecco. La fortaleza de Champagne está en la gestión estricta de la oferta, la protección legal de la denominación y una política comercial orientada al lujo. El Comité Champagne mantiene reservas equivalentes a 261 millones de botellas para estabilizar cosechas irregulares. Asimismo, los márgenes operativos lo confirman: Laurent-Perrier alcanzó el 26,3% sobre ventas en su ejercicio 2024/25. Dos modelos distintos, dos fortalezas distintas.
¿Sabías que…?
El Cava español no aparece en los grandes titulares de este análisis, pero compite en el mismo espacio que el Prosecco: volumen alto, precio accesible, exportación como motor. En 2025, el Cava sigue siendo el tercer espumoso más vendido del mundo por volumen, después de Prosecco y Champagne. Con un mercado mundial en contracción general, la capacidad del Cava para mantener sus posiciones —y seguir creciendo en valor— es uno de los retos más importantes de la DO Cava en los próximos años.
El vino tranquilo de gama media: la gran víctima
La debilidad se concentra en los vinos tranquilos de precio medio. En Estados Unidos, el tramo entre 8 y 10,99 dólares registró una caída del 12,7% según la WSWA, y el IWSR prevé una bajada media anual del 3% para el vino estadounidense hasta 2027. Treasury Wine Estates redujo el margen de su división de marcas premium desde el 10,3% al 7,9% en un año y anunció ajustes industriales. La moderación del consumo entre jóvenes adultos, la competencia de cócteles y bebidas ready-to-drink, y la pérdida de espacio en lineal explican buena parte de esta presión. En definitiva, el espumoso mercado mundial demuestra que en el vino, como en cualquier mercado maduro, quienes sobreviven son los que tienen una propuesta de valor muy clara: el precio más bajo o la calidad más alta. El término medio pierde terreno. ¿Cómo ves la posición del vino español en este contexto? Cuéntanos en los comentarios.
