Tanto en la vida real como en la ficción hemos conocido robos históricos,
diseñados por auténticos maestros, especialistas y profesionales de la delincuencia,
ladrones de alto standing y guante blanco, en bancos, convoyes, museos, monumentos
sacros, inmuebles de todo tipo, no recuerdo que en ese catálogo de delitos se pudiera
incluir un “robo de botellas de vino de gran valor en el mercado”, y que haya tenido tanta
transcendencia mediática como el caso que nos ocupa.
Me refiero al esperpéntico robo de novela de ficción de un selecto alijo de botellas de vino,
auténticos trofeos de arte y excelencia gustativa, perpetrados en el restaurante Atrio, –
algunos le damos el tratamiento en latín de “Atrium”-. Es uno de los restaurantes más
prestigiosos a nivel internacional situado en el mismo corazón del casco medieval de
Cáceres-capital (Patrimonio de la Humanidad).
No solamente inquietó a sus dos propietarios, José Polo jefe de sala y de bodega, y Toño
Pérez, jefe de cocina, con el disgusto alojado en el cuerpo y la desazón del momento, fue
también una ofensa a Baco, dios de los vinos, según la mitología griega.
Se trata de una colección de vinos cuantificadas sus 45 botellas en 1.650.000 euros,
Hablamos de un restaurante-hotel fundado en 1986, manteniendo la sociedad juntos los
dos propietarios mencionados con el afán de emprender juntos una gran aventura
gastronómica. Pesa más el prestigio de su nutrida y selecta bodega, que la carta de su
excelsa mesa, que lo es, ostentando dos estrellas Michelin.
Fue “un robo de película”, los ladrones viejos delincuentes y conocidos por la policía, el
ideólogo que urdió el plan responde al nombre de Constantin de 47 años es de doble
nacionalidad, rumana y neerlandesa, su compañera mexicana es bastante más joven de
29 años, Son especialistas en este tipo de robos de colecciones de vino de alto valor, ya
habían robado otras botellas muy valiosas en otros establecimientos. La alarma saltó
cuando trataban de entrar en Croacia desde Montenegro.
El valor económico de este tipo de vinos exclusivos, de históricas añadas, y de colección,
quién domina y conoce el mercado negro, produce pingües beneficios especulando con
ellos destinado para un mercado de amantes del vino, caprichosos de alto poder
adquisitivo, y coleccionistas, figuran en sus bodegas como una obra de arte o un trofeo
más.
De las 45 botellas robadas, 38 son de Romanée Conti (Borgoña) y 7 de Château d¨Yquem
(Sauternes-Burdeos), una de ellas es una reliquia de la añada 1806 comprada en Londres
en el año 2000 y valorada en más de 310.000 euros.
Robo de película.-
Ni la propia autora de novelas de intriga Agatha Christie, hubiera superado la trama de
los hechos:
Una atractiva mujer (la mexicana), se alojaba como en otras ocasiones en el hotel Atrio,
junto a un hombre de gran porte (el rumano Constantin), pidió algo de comer a la persona que en ese momento estaba en recepción, con el ánimo de atenderles con premura el
empleado fue a la cocina para prepararles un tentenpié, el objetivo de los ladrones era
apartar al recepcionista del visionado de las cámaras instaladas en su mesa de trabajo,
momento que la mexicana aprovecha para hacerse con una copia, o llave maestra que le
pasa a su compinche bajando éste a la bodega del restaurante para perpetrar el robo.
Con anterioridad a esta fecha ya habían visitado la pareja el hotel y restaurante en tres
ocasiones, ganándose la confianza del personal acreditado, y al mismo tiempo extraer
fotos y datos para analizar el terreno, ubicaciones, accesos, etc.
Al rumano con toda sangre fría del mundo le dio tiempo para introducir las 45 valiosas
botellas de vino en tres grandes bolsas de viaje utilizando las toallas del propio hotel, para
amortiguar los posibles golpes y chasquidos de las botellas. Salió a pie a las cinco y
media de la madrugada, donde ya le aguardaba su cómplice en una esquina, caminando
juntos por el casco antiguo de Cáceres. Lo que no preveían es que en varios accesos de
la ciudad monumental había instalado varias cámaras de seguridad.
Los empleados del Atrio se dieron cuenta al mediodía de ese mismo día cuando el equipo
del restaurante se dirigía a preparar el servicio de comidas bajando a la bodega donde se
alojan miles de botellas con 3.400 referencias, marcas y procedencias de todo el mundo.
Esto me hace recordar que una de las más afamadas bodegas en la restauración la
tenemos precisamente en Donostia, en el Rekondo, un claro competidor del restaurante
Atrio de Cáceres, sito el restaurante-asador en la subida a Igueldo, albergando en sus tres
bodegas subterráneas y criptas 100.000 unidades. Hay quien hoy todavía acredita que su
mentor Txomin Rekondo y sus hijas mantienen ese legado vínico como la bodega más
grande del Estado.
La Policía Nacional, especializada en este tipo de delitos logró identificar a los presuntos
autores del robo basándose en las imágenes de las cámaras de seguridad del restaurante
y de la calle tres meses después de perpetrase el delito acaecido en Octubre del 2021.
Siguieron la pista de los delincuentes durante seis meses por varios países europeos,
hasta que fueron detenidos en Croacia a bordo de un vehículo a punto de cruzar a
Montenegro. Fue imprescindible la colaboración de la Interpol y Europol.
Con respecto al robo de novela del Atrio, tanto la delegada del Gobierno como el Jefe
Superior de Policía de Extremadura manifestaron que fue una investigación dificultosa, ya
que los autores demostraron “una gran profesionalidad, especialización y perfecta
planificación del robo”.
Si es verdad que recuperan semejantes alhajas vínicas, espero que el generoso, divino, y
todo poderoso dios Baco me provea de una única botella de Borgoña, un Romanée Contii,
claro está, con el parabién de los dueños del restaurante Atrio. Brindaríamos a la salud de
todos en una reunión de trabajo..! a petit comité con los amigos.
