¿Cuántos festivales de vino nombran a una cineasta de raíces vascas y persas como embajadora del año? El Txin Txin Fest Bilbao 2026 lo hizo el pasado fin de semana, y la elección dijo mucho sobre hacia dónde quiere ir la D.O. Bizkaiko Txakolina. Los días 16 y 17 de mayo, El Arenal de Bilbao volvió a convertirse en una gran bodega al aire libre con 22 bodegas, más de 60 referencias de txakoli, catas temáticas, gastronomía y música en directo. Y el sábado 16 a las 12:00 horas, Fariba Sheikhan recibió el nombramiento de Mezulari de la añada 2025.

Los Mezulariak son los embajadores que la D.O. Bizkaiko Txakolina nombra cada año para proyectar la identidad de Bizkaia desde ámbitos distintos al vino. Fariba Sheikhan, cineasta de raíces vascas y persas, fue la elegida para la añada 2025. Su trayectoria está construida entre culturas y su trabajo en el ámbito audiovisual la ha consolidado como una de las voces más singulares de la escena artística vasca actual. La D.O. valoró precisamente esa capacidad de conectar identidades distintas: la misma diversidad que define al txakoli de Bizkaia, un vino atlántico, montañoso y sin igual. La presentación estuvo conducida por Davide Dall’Amico, sumiller del Restaurante Mina de Bilbao, que también presentó la nueva añada 2025.
Lo que ocurrió en El Arenal: dos días de txakoli en el corazón de Bilbao
- 22 bodegas y más de 60 txakolis en rotación, con toda la diversidad de estilos de la D.O. Bizkaiko Txakolina.
- Catas temáticas guiadas por Silvia Landeira, Galder Madariaga, Elena Urigüen, Iratxe Rementeria y José Mari Agirre, entre otros. Todas con degustación de queso Idiazabal.
- Música en directo durante toda la jornada: Txalamakilak, Ondalan Erraldoiak, Bilboko Gaiteroak, Mogumbo Brass Band, Lorratz Kalean y Euskorleans.
- Gastronomía vasca en el Txakoli Areatza, con platos tradicionales elaborados con producto local.
- Txiki Txoko, el espacio de talleres infantiles que convirtió el festival en un plan familiar.
¿Sabías que…?
La figura del Mezulari —»mensajero» en euskera— nació para demostrar que el txakoli no es solo un vino de bodega: es parte del tejido cultural, social y artístico de Bizkaia. Ediciones anteriores han reconocido a cocineros, deportistas y artistas. Con Fariba Sheikhan, la D.O. dio un paso más hacia el diálogo entre culturas, reconociendo que la identidad vasca también se construye desde la diversidad.
Por qué el Txin Txin Fest importa más allá del txakoli
Con 433 hectáreas, 35 bodegas y 167 viticultores, la D.O. Bizkaiko Txakolina es una de las denominaciones más pequeñas y más singulares del País Vasco. Tener un festival propio en el centro de Bilbao, con miles de personas, catas de nivel y un acto institucional que nombró a una artista de proyección nacional como Mezulari, fue una declaración sobre lo que el txakoli quiere ser en el imaginario cultural del siglo XXI. En definitiva, el Txin Txin Fest no fue un mercado de vino: fue la puesta en escena de una denominación que sabe que su mayor activo no está solo en la copa, sino en la historia que hay detrás.
¿Estuviste en el Txin Txin Fest este año? ¿Qué txakoli te sorprendió más? Cuéntanoslo en los comentarios.
