Cuando las pirámides de Egipto aún no existían ni como proyecto, los seres humanos ya elaboraban vino de forma sistemática en una cueva del sur de Armenia. Soy José Ignacio Junguitu, y esta semana he tenido el privilegio de estar allí. La organización del Concours Mondial de Bruxelles 2026, en cuyo jurado participo, nos llevó hasta la cueva de Areni-1, en la provincia de Vayots Dzor: la bodega más antigua del mundo conocida, con más de 6.100 años de historia. Respirar el aire de esa cueva y observar con mis propios ojos las piedras que cambiaron la historia del vino es una experiencia que no se describe fácilmente. Hoy os cuento qué encontré allí.

Ubicada en la provincia de Vayots Dzor, al sur de Armenia, la cueva de Areni-1 revolucionó la arqueología moderna en 2007, cuando un equipo internacional de científicos desenterró un complejo de producción vinícola perfectamente estructurado datado en el año 4.100 a.C. Más de 6.100 años de antigüedad. Para que nos hagamos una idea: cuando el ser humano ya elaboraba vino de forma sistemática en esta cueva, las pirámides de Egipto ni siquiera se habían proyectado.
Anatomía de una bodega de 6.100 años: ¿cómo hacían el vino?
Lo que más me sorprendió al visitarla es que no se trata de un hallazgo casual de consumo doméstico. Areni-1 era una instalación de producción industrial y ceremonial perfectamente planificada del período Calcolítico, con una línea de producción completa que los arqueólogos de la Academia Nacional de Ciencias de Armenia, junto a la UCLA, documentaron con detalle:
- La prensa de uva: una plataforma de arcilla inclinada de un metro cuadrado. Los antiguos viticultores pisaban la uva descalzos. La inclinación permitía que el mosto fluyera por gravedad hacia los contenedores. El mismo principio que siguen las mejores bodegas del mundo hoy.
- Las vasijas de fermentación (Karas): grandes tinajas de barro sumergidas en la tierra. Control térmico natural perfecto. El ancestro directo de la tinaja y el qvevri que hoy entusiasma al mercado premium internacional.
- La evidencia científica: el análisis químico de los sedimentos confirmó la presencia de malvidina —el pigmento del vino tinto—, semillas, pulpa y raspajos fosilizados de Vitis vinifera. No hay duda: aquí se hacía vino.

¿Sabías que…?
Las condiciones extremas de sequedad de la cueva y una capa protectora de estiércol de oveja conservaron intacto el zapato de cuero más antiguo del mundo, datado en el año 3.500 a.C., relleno de paja para mantener su horma. Un zapato que pisó el mismo suelo que esa primera prensa. Hoy descansa en el Museo de Historia de Armenia en Ereván, al que también tuve la oportunidad de visitar durante esta semana.
De la arqueología a la copa: así es el Areni Noir hoy
Lo verdaderamente mágico de esta visita es conectar ese pasado remoto con los vinos actuales de Vayots Dzor. La uva Sev Areni —la misma variedad que se cultivaba aquí hace 6.100 años— sigue produciendo tintos singulares en estos viñedos de altitud. Si tienes la oportunidad de probar uno, esto es lo que encontrarás en la copa:
- Perfil alpino: acidez vibrante y fresca producto de la altitud, entre 1.200 y 1.800 metros.
- Notas de cata: fruta roja fresca —granada y cereza—, carácter especiado con pimienta negra en primer plano.
- Cuerpo y elegancia: piel gruesa que aporta estructura, pero desplegada en boca con finura poco esperada.
El patrimonio como valor del vino moderno
El Concours Mondial de Bruxelles no solo premia la excelencia técnica en la copa. Al traer sus sesiones de cata a Armenia, pone el foco internacional en el valor del patrimonio histórico como argumento del vino. Puntuar vinos del siglo XXI sabiendo que a pocos kilómetros se diseñó la primera prensa de la humanidad te cambia la perspectiva como catador. Armenia no es un «nuevo mundo» del vino. Es, por derecho propio, el origen de todo. ¿Has catado alguna vez un vino armenio? Cuéntamelo en los comentarios.
